El Mundo - La Crónica
La importancia de la administración electrónica
Las barreras tecnológicas con las que nos encontramos a la hora de abordar la implantación de propuestas o proyectos en el campo de la administración electrónica son uno de los principales hándicaps que hemos de sortear para poder llevar a cabo los planteamientos de una política concreta en el ámbito de las nuevas tecnologías. Acercar la administración al ciudadano, facilitar sus relaciones con ésta, ofrecer más y mejores servicios y hacer, en definitiva, más fácil la vida de los administrados, ha de ser el principal reto que desde las administraciones públicas se planteen aquéllos que tienen capacidad de proponer y decidir el aplicar tales soluciones, y especialmente en un país como León.
El principal problema que existe en una administración a la hora de poner en marcha cualquier tipo de proyecto, generalmente está relacionado con la captación presupuestaria que tiene el mismo. Las administraciones públicas en general, y las locales en particular, tienen un serio hándicap en el campo del gasto presupuestario. Endeudamientos desbocados, capacidad de realizar pagos congelados, proveedores que se niegan a suministrar servicios y bienes debido a la morosidad administrativa, son elementos con los que hemos de contar.
Cuando pretendemos poner en marcha un proyecto concreto de mejora de la Administración en el campo de las nuevas tecnologías, las inversiones suelen ser de una envergadura lo suficientemente importante como para que la decisión política de llevarlas adelante esté mediatizada por el posible efecto que sobre el ciudadano general tendrá la misma. Es por ello que en no pocas ocasiones propuestas para acercar la Administración al ciudadano en el campo tecnológico se retrasan porque su elevado costo, empleado en otro tipo de acciones, tendrá una mayor repercusión pública que generará al gobernarte mayores réditos electorales.
En ese sentido, es conveniente recordar que, aunque no existe una relación directa demostrada entre las inversiones en nuevas tecnologías y el avance en el campo económico, son los países que más invierten en este campo los que avanzan como locomotoras de la economía mundial. El problema surge cuando observamos que las legislaturas son de cuatro años y existe la imperiosa necesidad de obtener un rendimiento político a corto plazo. En este campo, la capacidad de inversión en nuevas tecnologías con vistas al futuro se ven total o parcialmente supeditadas a otros logros más visibles de cara a ofrecérsele al ciudadano.
Una seria barrera tecnológica siempre ha sido, junto con la capacidad de las distintas administraciones de ofrecer servicios adecuados a los ciudadanos, el que exista un mercado no sólo que lo demande, sino que sea capaz de beneficiarse de las inversiones realizadas en administración electrónica por parte de las administraciones correspondientes. Es por ello, que el gasto ha de dirigirse no sólo a proporcionar los servicios, sino que en no pocas ocasiones la demanda es escasa o nula, por lo que estaríamos construyendo autovías en zonas donde el burro o el caballo son el medio de transporte tradicional.
Unido a ello, es fundamental la inversión en formación. Formación del ciudadano, formación de los profesionales administrativos, formación en general para ofrecer servicios a través de las TIC y de ser capaces de recibirlos. Las administraciones competentes tienen una barrera a superar en la formación, desde la que se da en la enseñanza reglada hasta aquella que se adquiere a través de otros canales. La Administración ha de garantizar, al igual que ofrece una enseñanza gratuita para que todos los ciudadanos puedan leer y escribir, que todos los ciudadanos puedan también estar alfabetizados en el campo de las nuevas tecnologías.
Con estas razones, es necesario destacar que las principales premisas que han de guiar la acción administrativa en el ámbito de las nuevas tecnologías han de ser el de garantizar que el usuario es realmente el beneficiario final de las acciones planteadas y que, por tanto, éstas han de ir encaminadas a la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos.
La Administración, por tanto, ha de operar en una doble vía, la de la propia inversión en recursos y tecnología para ofrecer servicios al ciudadano en el campo de la administración electrónica, y la de garantizar que éste tiene a su alcance todas las posibilidades para poder acceder a los servicios que la administración electrónica le ofrece. La capacidad de los distintos territorios para ofrecer una mejor calidad de vida a sus ciudadanos vendrá marcada, por tanto, por la capacidad de avanzar en el mundo de la e-administración y de hacer, cada día, que las relaciones entre las administraciones y los administrados sean más fáciles y lograr así que los leoneses dispongan de una mayor calidad de vida.
Abel Pardo Fernández, concejal de Nuevas Tecnologías del Ayuntamiento de León y Máster Universitario en Sociedad de la Información y el Conocimiento
El Mundo – La Crónica. Avientu y 21, 2007 |