Nuevas
Conceyu Xoven
País Llïonés
Internet


El Mundo - La Crónica

Quousque tandem abutere Catilina patientia nostra?

Abel Pardo


Hasta cuándo, Catilina, has de abusar de nuestra paciencia? ¿Cuándo nos veremos libres de tus sediciosos intentos? ¿A qué extremos se arrojará tu desenfrenada audacia? ¿No comprendes que tus designios están descubiertos? ¿No ves tu conjuración fracasada por conocerla ya todos? ¿Imaginas que alguno de nosotros ignora lo que has hecho anoche y anteanoche, dónde estuviste, a quiénes convocaste y qué resolviste?

Los leoneses sabemos que formamos parte de una autonomía obsoleta, inoperante e incompetente que lastra nuestro futuro. La unión del Reino de León con la Castilla Norte ha demostrado ser un rotundo fracaso administrativo y funcional. Y este problema, nuestro problema, se agrava aún más cuando los gestores de esta administración disfuncional, a golpe de ley, intentan una y otra vez socavar los cimientos de nuestra identidad. Marco Tulio Cicerón, por ello, debiera ser autor de obligada lectura para los próceres de esta administración.

Nuevamente nos encontramos ante una nueva embestida de estos autonómicos catilinarios. La Ley de Montes es injusta, bordea la legalidad, y trata de dar forma de regulación a un descarado intento de apropiación indebida de recursos que no les son propios. Ahora es nuestro medio natural, nuestros recursos forestales, quienes están en serio peligro de ser desmantelados y puestos bajo supervisión, gestión y control del organismo que más ha empobrecido a los leoneses desde la Desamortización de Mendizábal. Y si la palabra «expropiación» no flota en el ambiente es, sencillamente, porque a la Junta no le interesa.

Ellos desarrollarán las labores técnicas y materiales de aprovechamiento, utilización, conservación, mejora y restauración del monte, obligando a las administraciones locales leonesas a redactar un «Plan Anual de Aprovechamientos» que impedirá la libre gestión de sus propios recursos, como ya sucediera con los pastos. Para garantizar el control absoluto desde Valladolid, se obligará a los leoneses a obtener «licencias de aprovechamiento», para hacer uso de su propiedad, eso sí, pagando un 20% de «impuesto revolucionario» que no será sino la cabeza del iceberg esquilmador de nuestros recursos forestales y que pagarían las pedanías leonesas.

La prohibición de venta o permuta, de cambiar el uso forestal del suelo, de modificar la cubierta vegetal, cortar árboles, etcétera, no sería sino la puntilla a la libertad de gestión por parte de las juntas vecinales, lo que atenta contra uno de los principios básicos de la ley de mercados («curioso» en un gobierno que presume de liberal).

Pero además, hurgando en la herida, esta ley está hecha para desmantelar los montes leoneses, pero no así los castellanos. La Disposición adicional cuarta de este proyecto de expropiación de los recursos forestales leoneses indica que «las entidades propietarias de los montes catalogados de utilidad pública de las Comarcas pinariegas de Burgos y Soria podrán adjudicar directamente los aprovechamientos objeto de dicha servidumbre». Ellos sí, nosotros no.

Cada conceyu leonés ha tenido que defender su patrimonio, su derecho consuetudinario, sus pastos, sus lindes y sus montes contra las agresiones de los gobernantes de turno. Existen cientos de documentos que atestiguan que una de las bases en las que se sustenta nuestra identidad como pueblo; el territorio y el poblamiento, siempre han sido objeto de deseo por parte de los poderosos, y de defensa por parte de nuestros hombres y mujeres. Por ello, ningún leonés puede quedarse con los brazos cruzados ante este nuevo intento de agresión por parte de las instituciones radicadas en Valladolid, y menos aún aquéllos que representan a este pueblo.

Es hora de soluciones. Soluciones para todos, no sólo para ellos. La creación de un Consejo General del Reino de León como administración competente en materias como la educación, la cultura, la organización territorial y en este caso, los recursos naturales, serviría de freno para este tipo de desmanes centralistas. Y un Consejo de Montes del Reino de León, y no su Junta, debería gestionar entretanto nuestros recursos forestales.

Evocando nuevamente a Marco Tulio Cicerón, los próceres de la Junta de Castilla y León deberían tomar buena nota de sus palabras, aplicándolas a esta comunidad autónoma: «Morirás, Catilina, cuando no se pueda encontrar ninguno tan malo, tan perverso, tan semejante a ti, que no confiese la justicia de tu castigo. Mientras quede alguien que se atreva a defenderte, vivirás; pero vivirás como ahora vives, rodeado de muchos y seguros vigilantes para que no puedas moverte contra la República, y sin que lo adviertas habrá, como hasta ahora, muchos ojos que miren cuanto hagas y muchos oídos que escuchen cuanto digas».

Abel Pardo, Ingeniero T écnico Agrícola en explotaciones agropecuarias

Xunu y 7, 2006

 



Buscador

Cuentos del Sil
Free counter and web stats
  Conceyu Xoven - País Llïonés / (+34) 987 204 499 / conceyu@gmail.com - © 2005