El Mundo - La Crónica
La implicación social del leonesismo
Decía un político europeo que la lucha por la construcción nacional no tiene sentido si no va acompañada de la lucha por la construcción social, y es que no hay país si no es un país justo, de todos y para todos. Uno de los principales problemas que ha tenido que soportar el leonesismo es el de observar impotente cómo a lo largo de los últimos años del siglo XX algunas de sus cabezas visibles dejaban en un segundo plano la realidad ciudadana para centrarse en el «mito» de la autonomía, en la que por supuesto, no creían, y a la que denominaban «utopía».
Es claro que el actual sistema administrativo que sufrimos los leoneses genera pobreza, impide nuestro desarrollo y potencia la emigración. Pero frente a ello no vale sólo con pedir autonomía, porque una autonomía mal gestionada, mal planificada y con unos objetivos desdibujados, sólo serviría para ser la correa del amo centralista, que utilizaría los resortes autonómicos leoneses como un elemento más para continuar con la explotación y el subdesarrollo al que se somete actualmente a esta tierra.
Es claro que con esta administración el País Leonés no puede progresar. Pero es claro que disponer de un mecanismo de autogobierno como puede ser la creación de una comunidad autónoma leonesa tampoco nos garantiza que las cosas cambiarían. Los leonesistas, por ello, hemos de clarificar como prioridad central el programa social por el que nos presentamos, la atención a las necesidades de los ciudadanos a los que nos debemos, y la obligación de proponer un modelo de país justo, equitativo y de progreso para todos los leoneses.
Por ello, uno de los fines que han de guiar la actuación política de los leonesistas es desarrollar y plantear un programa integral para León, en el que nuestro sistema educativo, nuestro plan de infraestructuras, nuestras propuestas en el ámbito de la salud, del medio ambiente y de la cultura sean el referente de nuestras actuaciones políticas. Los leonesistas hemos de tener claro y transmitir a la sociedad que nuestro autogobierno no es un fin en sí mismo, sino la herramienta que nos permitirá construir una sociedad más justa en lo económico, más avanzada en lo social, más equilibrada y más próspera.
Aquellos que sólo pretenden buscar un cambio estructural negando la herramienta del autogobierno, generalmente hacen ejercicios amplios de hipocresía o de ignorancia. Pero aquellos que se han venido a llamar leonesistas simplemente porque quieren una autonomía leonesa, sin ningún avance en los social, no suelen ser sino oportunistas enmascarados.
Los leonesistas, frente a estas actitudes, hemos de aspirar a la construcción de un País Leonés en el que nuestros ciudadanos tengan una calidad de vida como la de cualquier europeo, y por ello queremos una comunidad autónoma propia. Pero además de tener un porqué, hemos de tener claros los «para qués». Porque disponer de una autonomía propia ha de servir para que cualquier habitante del País Leonés no tenga que desplazarse por carreteras infernales para acercarse a un centro de salud en el que seguramente no se encuentren las especialidades necesarias. Ha de servir para que nuestros alumnos de menor edad no vean cómo el tiempo que debieran estar disfrutando de su infancia y su familia se pasa en un autobús por esas mismas carreteras. Ha de servir para tener un modelo universitario desde el País Leonés y para el País Leonés, sin rectores sumisos a intereses de fuera que nada tienen que ver con el progreso de esta tierra. Ha de servir para garantizar un sistema productivo agrario basado en nuestras necesidades y no en los caprichos que nos imponen desde otros territorios; un modelo ganadero que permita asentar población y vivir de él, y no que extermine a los pequeños empresarios favoreciendo los abandonos «voluntarios»; un modelo de explotación de nuestros recursos naturales que garantice la sostenibilidad económica y ambiental; un modelo de país en el que no vengan a decirnos que es bueno para León que el ejército español nos bombardee porque eso genera riqueza, mientras que las empresas de alta tecnología se implantan en Valladolid. Los leonesistas queremos un modelo de País Leonés en el que no veamos cómo las líneas de alta tensión nos atraviesan para llevar la energía a otras tierras, o se inundan nuestros valles para que rieguen otros, o se inventan accesos a nuestras montañas para que los futuros esquiadores dejen recursos fuera de León pero causen el impacto aquí.
Los leonesistas queremos un modelo de País Leonés en el que nadie tenga que pedir perdón por ser leonés, ni permiso a ningún señorito para poder quedarse a vivir aquí. Los leonesitas queremos el progreso, queremos la renovación, queremos un cambio profundo, queremos, en definitiva, un País Llïonés Llibre.
Abel Pardo Fernández, máster en Sociedad de la Información y el Conocimiento
El Mundo – La Crónica. Marzu y 7 |