El Mundo - La Crónica
La importancia de los vuelos internacionales para León
Hemos asistido en los últimos meses a una importante campaña por parte de las altas jerarquías castellanas para evitar que el aeropuerto de León disponga de vuelos regulares internacionales. Desde políticos como el alcalde de Valladolid, hasta la clase empresarial con intereses económicos en la ciudad pucelana, son varios quienes desde Castilla pretenden que los leoneses sigamos pagando su expansión como ciudad en general y su aeropuerto en particular.
En la actualidad el aeropuerto de Valladolid, dispone de vuelos regulares, entre otros, a París, Londres, Bruselas y Milán. Los tres últimos son operados por la compañía Ryanair, conocida por situarse en aquellos aeropuertos en los que las subvenciones a las rutas son considerables. Partiendo del hecho objetivo de que la provincia de León, tanto por territorio como por habitantes, supone un 20% del total de la Comunidad Autónoma, podemos afirmar que el 20% de las líneas internacionales que la Junta le financia a Valladolid las pagamos los leoneses.
Mientras nuestro dinero se dedica a costear el centralismo autonómico, el consejero Silván, que tanto alardea de leonés pero al que sólo se le conocen gestiones para instalar vuelos en Valladolid, debe hacer una clara apuesta para demostrar a los leoneses que la Junta es algo más que un obstáculo para que León disponga de vuelos internacionales. El chorro de millones con que la Junta financia los vuelos vallisoletanos se hace a costa de los leoneses, del aeropuerto de León, de nuestros impuestos y de nuestro desarrollo y se fomenta un tráfico subvencionado a golpe de talonario en un aeropuerto situado a una hora de Madrid que no aguantaría el más mínimo estudio de rentabilidad.
El aeropuerto de León, guste o no a los castellanos, a la Junta, a Silván o al alcalde de Valladolid se encuentra a una distancia de las grandes poblaciones Asturias, especialmente de los ayuntamientos del sur de la Comunidad vecina, más cercana que la que separa León de Valladolid.
A partir de ahí, se puede comprobar que el mercado al que en teoría da servicio el aeropuerto leonés es bastante mayor que el pucelano y no es, precisamente, el propio de la Comunidad Autónoma. Mientras la gran parte de las provincias con las que ellos limitan tienen en Madrid su aeropuerto de referencia, el aeropuerto de León tiene claramente en Asturias su eje de compatibilidad, además de un mercado potencial teórico de un millón de habitantes. Por tanto, es un tremendo error estratégico que sólo perjudica a los leoneses el hablar de un concepto “autonómico” de infraestructuras aéreas, cuando nuestra región aérea incluye, les gueste o no, a Asturias.
Las embestidas vallisoletanas para que León no crezca, y todo ello con fondos públicos para favorecer que el aeropuerto de Valladolid disponga de destinos que el mercado no permitiría, están comenzando a erosionar el futuro del aeropuerto de León ante la pasividad de Silván y de la Junta. La compañía Lagun Air, que nació leonesa y actualmente se denomina “regional” ha movido ya más viajeros desde Valladolid que desde León. En la capital vallisoletana ha abierto nada más que ocho destinos, mikentras que en León se ha cerrado el vuelo a Sevilla. Es claro el compromiso de la Junta para que León “comparta” con Valladolid pero no el que se “comparta” desde Valladolid “Ryanair” hacia León, o se establezcan en nuestra capital aerolíneas que nos conecten con Londres y con otras ciudades europeas, preferentemente en Alemania. Existe mercado, existe demanda y sólo las zancadillas de la Junta impiden el despegue del aeropuerto de León.
De poco servirá que el Gobierno español aumentara la pista a 3.000 metros con la excusa de dotar a León de vuelos internacionales. León necesita con urgencia que se aumente su Terminal de pasajeros, disponer de una Terminal de carga, y sobre todo, de la implicación de la Administración autonómica para que ésta deje de invertir en Valladolid los recursos de los leoneses.
Es necesario aumentar el número de compañías que operen desde León, y el número de destinos para hacer del nuestro un aeropuerto competitivo, y ello, desde luego, no se logra con los incrementos de precios en estos momentos sufrimos los leoneses. Si hace pocas fechas el precio de un billete a Madrid podía conseguirse por menos de 40 euros, en la actualidad raramente baja de los 60 a pesar de reservarse con anticipación.
Mientras, por 10 euros los vallisoletanos disfrutan de viajes a Londres, Bruselas o Milán, subvencionados por la Junta con los impuestos de los leoneses. Es el momento de que quienes alardean de ser leoneses lo demuestren con algo más que palabras. Es el momento de que la Junta demuestre que es algo más que un Gobierno contra León.
Abel Pardo Fernández, diplomado en Estudios Avanzados en Economía Aplicada y viceportavoz de UPL en el Ayuntamiento de León
El Mundo – La Crónica. Marzu y 31, 2008 |