El Mundo - La Crónica
Un programa leonesista para la ciudad de León
Cuando un político se presenta a unas elecciones, ha de tener claro para qué se presenta, y cuáles son las propuestas y acciones que desea llevar a cabo. En el caso concreto de los políticos leonesistas, estas acciones han de tener un determinante común, que es avanzar hacia la consecución de una Comunidad Autónoma Leonesa. La UPL, por tanto, ha de plantear en estas elecciones un modelo de desarrollo integral de nuestros pueblos y ciudades que cumpla con estos parámetros para salir airosa del conflicto electoral.
El votante, cuando decide en qué opción política deposita su confianza, quiere claridad. Quiere saber qué vota, a quién vota, y para qué vota, y mientras estos parámetros no estén perfectamente definidos, el votante potencial se colocará en el cómodo apartado de «indecisos», a la espera de noticias que hagan que su inclinación natural al voto al partido de sus preferencias cuajen en un modelo que él pueda aceptar.
Es por estas razones por las que a la hora de abordar cualquier estudio sociológico sobre las elecciones municipales y autonómicas, especialmente en la ciudad de León, hemos de contemplar un numeroso grupo de indecisos con una clara tendencia a votar leonesista que se agrupan bajo la abstención, y concretamente entre los estratos de menor edad. Este fenómeno, que se ha podido fotografiar significativamente en los dos últimos años, ha de ser estudiado y considerado por el investigador cuantitativo para descubrir futuras tendencias y núcleos ocultos de votos, pero sobre todo utilizado por los leonesistas para reflexionar sobre los porqués de esta situación.
La trayectoria que ha seguido el leonesismo político en la última legislatura no ha sido, ni mucho menos, ejemplar. El votante leonesista no ha recibido demasiados motivos aparentes para seguir confiando en las siglas que le han representado varias legislaturas, y por ello espera para estos comicios claridad, seriedad, propuestas y una óptica de futuro que haga que su indecisión se torne en una nueva confianza para las que se consideran «sus siglas».
La UPL, especialmente en la ciudad de León, ha de lanzar en estas elecciones un lenguaje muy claro, unas propuestas concretas y ha de centrarse en un programa fundamentalmente leonesista. Nuestro mensaje ha de ser especialmente nítido, ha de plantear modelos propios y escenarios leonesistas y debe ser independiente del de los partidos sucursalistas, que sólo ven en la indecisión de la UPL una oportunidad para «pescar» votos entre unos electores hastiados, cansados, defraudados y sin ilusión.
Si los leonesistas queremos una presencia fuerte en las instituciones, y en este caso en la capital leonesa, no podemos poner parches a la ciudad que diseñen desde los partidos sucursalistas, sino que hemos de poner encima de la mesa nuestro modelo de ciudad, nuestro modelo de un León diferente, de un León pujante, de un León que encabece la lucha por lograr la Comunidad Autónoma del País Leonés.
Y este modelo leonesista ha de ser un modelo joven, dinámico, activo y emprendedor. Un modelo que sobrepase la idea lanzada desde los partidos sucursalistas del León turístico para pasear los domingos, del León donde nunca pasa nada, o del «pueblín» para pasar los emigrados el fin de semana al que nos quieren condenar.
Los leonesistas no podemos admitir ese papel resignado de ciudad. Los leonesistas somos innovadores, apostamos por el desarrollo, por las nuevas tecnologías y por los jóvenes, y por ello planteamos y luchamos por un León diferente. Los leonesistas queremos y debemos proponer un modelo de ciudad de León generadora de empleo, sí, pero no de trabajo precario. Estamos hartos de ver cómo se condena a los leoneses a emigrar si se quieren empleos de alta cualificación, de ver cómo en Valladolid se abren día a día nuevas industrias con los impuestos leoneses, y de ver cómo los partidos sucursalistas se complacen con esta idea de ciudad, jactándose de ella.
Los leonesistas queremos un León diferente que genere puestos de trabajo innovativos, abierto a la investigación, al desarrollo, a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Un León internacional, abierto a Europa. Un León cabeza de un reino que vuelva a figurar en el mapa en el que actualmente sólo es el occidente de una autonomía que nos arruina. Un León con un aeropuerto de primer nivel. Un León sin peajes. Un León ágil, un León joven, un León con actividades, con cultura, con museos, con infraestructuras. Un León orgulloso de sí mismo, de su lengua, de su cultura, de su identidad. Un León en el que la Junta quede reducida a la nada, porque la nada para nosotros es la Junta.
Un León, en definitiva que no vuelva a estar condenado a estar de rodillas nunca más porque los partidos sucursalistas le obligan a mendigar lo que en justicia es suyo.
Queremos un León rampante, un León erguido, un León orgulloso de ser leonés.
Abel Pardo Fernández, licenciado en Investigación y Técnicas de Mercado
El Mundo – La Crónica. Febreiru y 21 |