El Mundo - La Crónica
El País Leonés ante la amenaza de la recesión económica
Los leoneses estamos viendo con asombro cómo los índices económicos indican que estamos a las puertas de un periodo de recesión, o en el mejor de los casos, de desaceleración económica. En este estado de cosas, cuando la economía empieza a flaquear, son aquellos territorios que carecen de capacidad normativa en materia económica quienes fundamentalmente sufren en mayor medida las consecuencias.
La economía del País Leonés se halla sometida a las directrices que emanan desde Valladolid. Los leoneses no tenemos capacidad de decidir cómo y en qué queremos gastar nuestros impuestos, no tenemos capacidad de disponer de un presupuesto propio para nuestro territorio, ni cuáles son aquellas áreas que queremos priorizar en el gasto y ni siquiera contamos con la capacidad para gestionar en nuestra tierra partidas concretas.
La absoluta falta de capacidad de autogobierno, centralizado férreamente en Valladolid, supone, en épocas de bonanza económica, un freno para el desarrollo del Reino de León, pero el problema se agudiza en épocas de crisis.
Estamos acostumbrados a ver cómo a favor del 'bien de la Comunidad' se ha tendido a priorizar las inversiones en Valladolid. En época de bonanza es posible que a León llegara alguna de las migajas que los castellanos tuvieran a bien ceder a la economía leonesa, pero cuando el freno económico empieza a sentirse y la desaceleración llama a la puerta, es más que probable que el nuevo discurso de los próceres autonómicos comience a sonar tendiendo a la 'rentabilidad de la centralización'. Y ello es debido a que, a efectos autonómicos, los leoneses sólo contamos como mercado potencial del centralismo que se nos impone desde Valladolid.
Se nos machaca repetidamente con que 'en Castilla y León sólo puede haber un...' y a partir de ahí se sitúa toda una cadena de nombres para evitar, en todo caso, que León cuente con los mismos.
La solución es clara: deslíguese a León de este círculo vicioso que sólo sirve para beneficiar a Valladolid con los impuestos que generamos los leoneses y permítasenos gestionar a nosotros nuestros propios recursos. Cantabria y La Rioja disponen, sin ir más lejos, de un presupuesto propio y la capacidad de gestionar sus economías autonómicas sin que nadie, desde Valladolid, vaya a sermonearles con que en 'Castilla La Vieja sólo puede haber un...'. Gracias a ello han despegado sus economías, mejorado sus infraestructuras, y en definitiva, aumentado la calidad de vida de sus ciudadanos.
Valladolid sólo tiene capacidad de reivindicar un mercado ajeno por las estructuras administrativas de la Comunidad Autónoma. Y es que si el Reino de León fuera una comunidad autónoma, León contaría con un presupuesto propio que se gestionaría desde nuestro parlamento y nuestro gobierno. Pero mientras ese momento llega, es claro que no podemos seguir aguantando que en base a que 'en Castilla y León sólo puede haber un...' todo se justifique para que lo que haya detrás de los puntos suspensivos se ubique en Valladolid.
No seré yo quien proponga cambiar la palabra Valladolid por León, porque sería igual de ilógico e igual de absurdo, pero sí quien defienda que desde cualquier punto de vista geoestratégico, León tiene perfectas condiciones para contar en su territorio con absolutamente cualquier infraestructura en base a la coordinación de esfuerzos para desarrollar servicios, al igual que en Castilla deberían contar con el suyo.
Es más que necesaria la creación inmediata de un Consejo General del Reino de León que tenga partidas presupuestarias para gestionar competencias en todas las materias.
Por mucho que se esfuercen y se empeñen, la región económica leonesa está formada por Galicia, Asturias y el norte de Portugal, y el territorio del Reino de León en particular y del País Leonés en general, han de articularse internamente para desarrollar servicios propios para nuestros ciudadanos. Las ciudades leonesas, desde León hasta Braganza, han de articular su propia red de comunicaciones, potenciar sus ejes internos, favorecer las conexiones entre Ponferrada y Braganza, entre León y Salamanca o entre Miranda del Douro y Zamora.
Hemos de prepararnos para la crisis, porque el mal endémico que se sufre en el País Leonés es la carencia de capacidad para tomar decisiones sobre las temáticas que nos afectan.
Porque no nos olvidemos que el problema que sufrimos no es de quién gobierna, sino de qué territorio se gobierna. Y los leoneses necesitamos con urgencia absoluta disponer de la capacidad de decidir en qué nos gastamos nuestros impuestos y cuáles son nuestras prioridades.
Abel Pardo Fernández, viceportavoz del Grupo UPL en el Ayuntamiento de León y licenciado en Investigación y Técnicas de Mercado
El Mundo – La Crónica. Febreiru y 7, 2008 |