El Mundo - La Crónica
León, capital aérea del noroeste
Los datos proporcionados por Aena no dejan lugar a dudas: el aeropuerto de León es el que mayor crecimiento de pasajeros ha experimentado en el último ejercicio en nuestra región aérea. La consolidación del aeródromo leonés como el eje de comunicaciones del segundo cuadrante norte de la península Ibérica se va produciendo en una progresión clara, constante, y gracias a la posición geoestratégica en la que nos encontramos.
En este momento está cuajando un sistema aéreo con un epicentro leonés y un área funcional que se extiende por Asturias, Valladolid, Salamanca y Braganza. Es ahora, en este preciso momento, cuando no debemos permitir que intereses políticos anticomerciales y abiertamente hostiles a este papel de centralidad y coordinación que ocupará León se impongan.
León, con cerca de 130.000 usuarios, y sin factores externos que empujen esta tendencia ha visto cómo su número de pasajeros se incrementaba en más de un 50%, rompiendo claramente la barrera sicológica de los 100.000 usuarios. Mientras tanto, el principal competidor leonés, generosamente subvencionado y promocionado por el Gobierno autonómico a nuestra costa, el aeródromo de Villanubla (curiosamente ahora se quejan de que allí hay niebla), se estanca absolutamente, con un mínimo movimiento que no llega al tres por ciento, y clavándose en algo más de 450.000 pasajeros (buena parte de ellos leoneses). Con estos datos podemos deducir con claridad que Valladolid ha tocado techo; un techo artificialmente inflado e imposible de mantener si no es con presiones políticas, pérdidas inaceptables o un conjunto de subvenciones públicas abiertamente discriminatorias hacia León.
Ante este estado de cosas, es importante resaltar otro dato: el número de operaciones. Valladolid, a pesar de contar con vuelos internacionales, a pesar de los esfuerzos del Ejecutivo con sede en su ciudad para que disfrute de aún más conexiones, a pesar de la política juntera de «aconsejar» a las aerolíneas para que abran trayectos nuevos, ha visto cómo el número de operaciones descendían casi un 4%. La llegada del AVE a Valladolid, que situará a los pucelanos a hora y media de Barajas, acentuará el descenso de pasajeros en su aeropuerto aún más, haciéndolo aún menos rentable.
Por contra, el aeropuerto de León ha visto un aumento del 20% en operaciones aéreas, que si bien es alto, queda aún lejos del 50% de incremento de pasajeros. Quiere ello decir, por tanto, que este incremento de pasajeros en León no se ha debido a que haya un mayor número de vuelos ni de destinos, sino a que existen más viajeros que llenan más los aviones. Si el incremento de destinos y de operaciones hubiera sido proporcional al dato reflejado de incremento de usuarios, el número de pasajeros en León había sido bastante superior a esos 130.000.
Y es que los números en este campo son nuevamente esclarecedores: la viabilidad del aeropuerto pucelano está más que en duda y su rentabilidad futura en entredicho. La apertura de nuevas líneas sería anticomercial y deficitaria, y la tentación juntera de inflar artificialmente estos datos (y recordemos que en León no hay vuelos internacionales, mientras en Valladolid se puede viajar a Londres, Bruselas, París, Lisboa o Milán), va en contra de la tendencia natural a que sea León quien ocupe el eje de conexiones; un eje que debe abrirse a Asturias, con un millón de pasajeros potenciales que podrían hacer uso del aeródromo leonés. Por ello, sería un gravísimo error estratégico que se siga dando oxígeno a un cadáver para quitarle alimentos a un joven con buena salud; un error que pagaría no sólo la Junta, sino aquellos empresarios que se vieran embarcados en esta absurda travesía.
Los números de Aena indican, por el contrario, que el índice de ocupación de los vuelos del aeropuerto leonés es alto, que existen condiciones para incrementar la oferta, aumentar los destinos, y sobre todo, conectar León con la red internacional de aeropuertos (y con carácter inmediato a Londres y Bruselas). Existe mercado, existe la necesidad, existen posibilidades técnicas cuando se finalice la ampliación de la pista, y existe la exigencia por parte de los leoneses de no ser nuevamente discriminados por parte de los poderes públicos.
En este estado de cosas, la consecución para León de los vuelos que nos unan con la red europea consolidará definitivamente nuestro aeropuerto con niveles comparables a los de otros aeródromos similares. Los leoneses hemos demostrado, con estos índices de crecimiento, con el aumento constante varios ejercicios en el número de pasajeros, y con una tasa de mercado por explotar aún mayor, que nuestro aeropuerto debe contar con más operaciones, con más destinos, y sobretodo, abrirse al tráfico internacional porque las leyes de la oferta y la demanda así lo aconsejan.
Abel Pardo Fernández, doctorando en Integración y Desarrollo Económico y Territorial
El Mundo – La Crónica. Xineiru y 21 |